Por qué realizamos terapia con perros?
Durante las sesiones el perro se convierte en un elemento de canalización y transición. Resultan figuras integradoras de elementos cotidianos que hacen a las sesiones.
Esto se hace evidente en el trabajo de pacientes terminales, donde por una cuestión de situación típica y de mecanismo de defensa, el paciente se desconecta por vivir una situación traumática, y la presencia del perro hace que el paciente complete su esquema corporal dañado e invadido, con la imagen corporal del perro, mediador con el mundo exterior y carente de actitudes criticas y juicios humanos, donde todo lo que el paciente en cuestión deposita a modo de catarsis es devuelto con la mirada y una actitud afectiva.
Lo que debemos subrayar ahora es justamente el vínculo que se establece en ese momento y en esa situación específica entre ambos (paciente-perro), facilitando la integración de lo cotidiano a la terapia, incluyendo en lo cotidiano la dinámica familiar, social y educativa.
Por tal razón es de suma importancia no quedarse en la simple contemplación terapéutica sino darle un enfoque investigativo e interdisciplinario al mismo.
Un ejemplo de esto es que la OPS (Organización Panamericana de la Salud) Recomienda el uso de esta terapia como “estrategia de salud”.
Según la Delta Society:”quienes investigan la interacción entre las personas, animales y el ambiente natural consideran muy difícil subestimar la importancia que tienen los animales en la vida de las personas”
Los perros, debidamente seleccionados, desensibilizados y entrenados para diferentes abordaje terapéuticos, provocan una estimulación multisensorial, la cual permite una correcta relación entre cuerpo-espacio-tiempo.
Sumado esto a la situación de permanente placer que generan estos coterapeutas de cuatro patas, se agrega la mejora en la comunicación a través del lenguaje corporal y verbal, lo cual conlleva a la mejora en las relaciones grupales y/o sociales.
Es entonces que se establece a través de la terapia, una relación bidireccional con los animales, dado que los perros adoptan una actitud afectiva y de gran apego hacia el ser humano, sin hacer juicios de valor, juegan, resaltando la característica lúdica en las sesiones.
Esto se hace evidente en el trabajo de pacientes terminales, donde por una cuestión de situación típica y de mecanismo de defensa, el paciente se desconecta por vivir una situación traumática, y la presencia del perro hace que el paciente complete su esquema corporal dañado e invadido, con la imagen corporal del perro, mediador con el mundo exterior y carente de actitudes criticas y juicios humanos, donde todo lo que el paciente en cuestión deposita a modo de catarsis es devuelto con la mirada y una actitud afectiva.
Lo que debemos subrayar ahora es justamente el vínculo que se establece en ese momento y en esa situación específica entre ambos (paciente-perro), facilitando la integración de lo cotidiano a la terapia, incluyendo en lo cotidiano la dinámica familiar, social y educativa.
Por tal razón es de suma importancia no quedarse en la simple contemplación terapéutica sino darle un enfoque investigativo e interdisciplinario al mismo.
Un ejemplo de esto es que la OPS (Organización Panamericana de la Salud) Recomienda el uso de esta terapia como “estrategia de salud”.
Según la Delta Society:”quienes investigan la interacción entre las personas, animales y el ambiente natural consideran muy difícil subestimar la importancia que tienen los animales en la vida de las personas”
Los perros, debidamente seleccionados, desensibilizados y entrenados para diferentes abordaje terapéuticos, provocan una estimulación multisensorial, la cual permite una correcta relación entre cuerpo-espacio-tiempo.
Sumado esto a la situación de permanente placer que generan estos coterapeutas de cuatro patas, se agrega la mejora en la comunicación a través del lenguaje corporal y verbal, lo cual conlleva a la mejora en las relaciones grupales y/o sociales.
Es entonces que se establece a través de la terapia, una relación bidireccional con los animales, dado que los perros adoptan una actitud afectiva y de gran apego hacia el ser humano, sin hacer juicios de valor, juegan, resaltando la característica lúdica en las sesiones.
Esta comprobado que acariciar a un perro provoca una baja constante en la presiona arterial, modifica la respiración y los latidos.Fomenta la mejora en las relaciones en el grupo, e interpersonales.
Dentro de las instituciones, la introducción de perros entrenados en este área, produce un efecto estimulante, favorece el dialogo y la expresión.
Es sumamente importante:
- Los animales deben estar correctamente seleccionados y adiestrados.
- Deben cumplir estrictamente con un sistema de bioseguridad.
- Tener en claro los objetivos terapéuticos.
- Utilizar un método científico de registro.
- La terapia debe ser llevada a cabo por profesionales del área.
Según la Delta Society:
...”El contacto con animales de compañía reduce los riesgos de problemas coronarios, disminuye los niveles de stress y hace que las personas se enfermen con menor frecuencia.
En cuanto a los beneficios físicos, se ha comprobado su efecto positivo en el tiempo de recuperación de las enfermedades”...
En cuanto a los beneficios físicos, se ha comprobado su efecto positivo en el tiempo de recuperación de las enfermedades”...
Publicado el: 14-09-2007

